domingo, 11 de abril de 2010

Las redes sociales y su uso gubernamental. Tema urgente.

Cuando Giddens describe la modernidad usando la diferenciación negativa con lo tradicional, aduce dos conceptos claves: tiempo y espacio. Ambos conceptos son reconfigurado en lo moderno, donde el tiempo se transfigura y el espacio se torna efímero y superfluo. Y esta realidad la apreciamos en el uso permanente y extenso de las redes sociales. Tamaño desafío para la comunicación del nuevo siglo adaptarse a esta nueva realidad, donde son desplazado cautamente pero indeteniblemente los medios de comunicación tradicionales –prensa escrita, radio, tv- por los medios que comunican de forma personal y en tiempo real. Me refiero a las redes sociales.

En Venezuela, el uso de las redes sociales se estima en un 68% de los más de 7,9 millones de usuarios de Internet. Una gran cantidad de la población accede a través de lugares públicos, pues las cuentas suscritas no superan 1,7 millones y en promedio, los venezolanos usan Internet unas 13 horas a la semana y un 30% visita sitios locales (fuente www.guia.com.ve). La expansión del uso de Internet ha sido favorecida con el desarrollo de políticas públicas aplicadas desde el 2000 por el gobierno venezolano, teniendo como programa bandera los infocentros, así como la apertura del sector comunicaciones. Y estos números cada año se incrementan, a la par de nuevos modos de información.

En cuanto a los tipos de redes sociales, los usuarios venezolanos de Facebook ascienden para el 13 de marzo de 2010, a 5.683.540 (fuente: www.facebook.com), y de twitter supera los 200.000 usuarios (fuente: www.twitter.com). Aún los números son modestos, en comparación con la población del país, pero el incremento es indetenible. Igualmente, con la penetración de teléfonos móviles con capacidad de conexión a Internet, se ha convertido en un medio de acceso a las redes sociales. Para citar un ejemplo, el 84% de los usuarios venezolanos de Twitter actualizan de manera móvil celular en una frecuencia de más de cinco veces a la semana (fuente: www.guia.com.ve).

Por otra parte, es del manejo público la “colonización” de las redes sociales así como su penetración por opinadores que ha asumido una franca oposición al gobierno venezolano, y en cierta medida, han usado esta plataforma para informar –y desinformar- sobre el acontecer cotidiano nacional. Las repercusiones de lo (des) informado trasciende las fronteras nacionales y es posible su viaje a todos los rincones del mundo, donde desde un ordenador se acceda a Internet. Por un cálculo matemático sencillo, si el twitter de globovisión posee 187.575 (al 11 de abril de 2010) y el número de usuarios está alrededor de 200.000 usuarios, la información que publica llega a más del 90% de los usuarios nacionales. Funvisis, uno de los organismos del Estado con mayores seguidores, asciende a 35.275 usuarios, o sea un 18% de los usuarios totales de esta red social.

Dentro de las estrategias comunicaciones del gobierno, es necesario intensificar el uso de las redes sociales, como un medio de comunicación. Y es que las informaciones que pudieran provenir son estratégicas frente a una potencial desinformación. Va un ejemplo –muy en boga por los cuestionamientos sobre las fallas de funcionamiento: El Metro de Caracas. Ha sido un lugar altamente demandado por los individuos que desean suicidarse las estaciones del metro, generando los retrasos que nosotros usuarios recurrentes del metro conocemos. Mientras los medios de comunicación intensifican el deterioro de la imagen –en gran medida justificada- de ineficiencia e inconformidad de los usuarios con el servicio, una alternativa para brindarle al usuario de este importante medio de transporte la posibilidad de evitarse la incomodidad de un retraso, es informar sobre estas situaciones. No desestimo el cálculo de estimar que los usuarios de twitter interesados en conocer la situación del servicio de metro en tiempo real (retrasos, arrollamientos, fallas del servicio, entre otros) abarcarían un gran porcentaje de los habitantes de Caracas usuarios de twitter, que por cierto asciende a más de 10.000.

Igualmente, pudieran crearse usuarios oficiales que informen sobre alternativas de transportes en fechas de asueto, en donde acciones de gobierno para atender la gran demanda de usuarios de los terminales de autobuses, así como informaciones referidas a servicios de identificación (jornadas de cedulación, ubicación de servicios), servicios de mantenimiento de vías y uso de vías alternas. Estas propuestas agregan a la información propia de las acciones públicas que son de interés nacional, agendas públicas de los ministerios, entre otras.

Creo que la acción del gobierno frente a las redes sociales, debe ser ingresar como sujeto activo en la arena de las informaciones, confrontando, como en parte ha sido la estrategia gubernamental, con la participación activa en los medios de comunicación, que hoy trascienden al papel, el televisor y la radio. Sin embargo, hay que vencer los obstáculos a la realidad. Es inevitable que un ciudadano usuario del metro se entere de un retraso y frente a ello quiera conocer la verdad, y no hay fuente más fidedigna que la información oficial. Si el funcionamiento de los servicios público presenta fallas, estas deben ser conocidas sin medias verdades al ciudadano, quien demanda información transparente. Mediatizar la realidad con falsas o medias verdades, solo confunde y legitima las fuentes de información alternas, siendo contraproducente, pues deteriora la imagen de las instituciones generando ingobernabilidad, fortaleciendo a los actores que en algunos casos desfiguran la verdad.

viernes, 9 de abril de 2010

Las estrategias del Varón Uribe

Los hechos han demostrado una verdad cartesiana: A mayor respuesta –verbal o con acciones concretas- de Chávez a las agresiones del gobierno colombiano, mayor respaldo popular al gobierno de Uribe. Considerando que Santos, hoy candidato a la reelección de Uribe como presidente de Colombia, este principio aplica directamente en el apoyo electoral al candidato uribista venido abajo frente a la candidatura del ex alcalde de Bogotá Mockus. O al meno ese es el cálculo que saca el partido uribista. Eso explicaría la provocación permanente de Álvaro Uribe al presidente Chávez.

Luego de la alianza con Fajardo, la diferencia en las recientes encuestas realizada en las principales ciudades de Colombia, indican que Santos –con un 29,5%- ha empezado a perder apoyo frente al creciente respaldo en las preferencias electorales a Mockus que ascienden a 24,8%. Nohemí Sanín, con un 16.4% se mantiene en el tercer lugar. Y estos votos en una casi inminente segunda vuelta en las elecciones presidenciales del 30 de mayo, sumarían a Antanas Mockus una mayoría, con la que podría ganar las elecciones del 20 de junio. Las razones son múltiples, y de las exploradas, resalta la necesidad de un viraje en la política interna de Colombia.

Frente esta situación, Uribe y su candidato a su reelección, han continuado con la estrategia de provocar al Presidente Chávez, para elevar el rechazo y el temor que representa para los intereses de la nación colombiana el conflicto Chávez-Uribe, lo cual implicaría un apoyo a Juan Manuel Santos. Y si pudieran repetir la fórmula de Alan García en Perú al asociar a Humala a Chávez al candidato Mockus, para afectar su imagen y el apoyo electoral, pues ya lo hubieran hecho. El asunto es que Chávez no mantiene ninguna relación con Mockus, a desdicha de Santos. La situación se le ha complicado al Uribismo, o sea a la derecha colombiana. Espero que no apliquen la misma fórmula que le aplicaron a Galán, sería lamentable más no sorpresivo. La actitud del presidente ha sido inteligente, al mantenerse prudente frente al ataque verbal de un Uribe agresivo que ha enfilado sus armas discursivas directamente en contra a Chávez.


Considero que en Venezuela, debemos estar muy atentos al proceso político que implica el cambio de Presidente en Colombia. Su desenlace definirá el futuro de las relaciones con nuestro país así como la configuración del concierto de naciones suramericanas.

La Escuela Rebelde

He de confesar, que fue recientemente a partir del reencuentro con un libro de Oscar Varsavsky, Ciencia, política y cientificismo, y el llamamiento que hiciera el Presidente Chávez el pasado domingo que me motivé a desarrollar las reflexiones que pretendo compartir con los lectores de éste artículo. Quisiera establecer un principio inicial desde donde observo la función de educar: es imposible educar sin ideologizar, la educación es el instrumento más eficiente para implantar una ideología que pretende ser dominante en las dinámicas sociales. Y es a partir de esta idea que podemos entender la colonización que pretendieron y en parte lograron los propulsores del neoliberalismo económico y los neopositivistas de las ciencias sociales, a partir de los años 50, como parte de la expansión de la Doctrina Monroe propuesto desde el siglo XIX. Obviamente iba acompañado en lo económico de la necesidad de expandir los tentáculos de las crecientes corporaciones norteamericanas, tan exitosas en la Europa que se recuperaba de la segunda Guerra Mundial con la ayuda “condicional” de los Estados Unidos a través del Plan Marshall y que en América Latina se denominó la Alianza para el Progreso, mediante la cual se apoyaron a dictadores que respondían a los intereses económicos norteamericanos, a pesar de las horrendas represiones y abusos de poder.

Pero no fue sino a través de la colonización cultural, que el imperio norteamericano encontró una estrategia eficiente para subsumir a sus intereses a los países latinoamericanos. Las estrategias fueron diversas en el plano educativo. Por una parte, se diseñaron planes de becas para formar a científicos de diversas ciencias en las universidades norteamericanas. En ellas aprendieron a ser dependientes del desarrollo tecnológico e intelectual, a generar estudios e investigaciones que respondía a otras realidades ajenas a las propias de sus países de origen.

Por ello, al menos en lo que respecta a la ciencia política, sigue prevaleciendo la mirada atónita hacia los estudios de los norteamericanos, sobre todo aquellos que impulsan la democracia representativa y el culto hacia la separación irónica de la función pública del compromiso político, para desarrollar una rational choice tanto de los funcionarios públicos como de la sociedad en general. Por ende, toda idea que salga de los patrones ideológicos, o en referencia al pensamiento único términos racionales, será tomada como una desviación y debe ser criticada y rechazada. No es de extrañar que en América Latina se instauraron proyectos democráticos que hoy son rechazados, abriendo espacios para la búsqueda de sistemas de gobiernos alternativos que respondan a las necesidades y expectativas reales de las sociedades latinoamericanas, y no a los intereses de clases comprometidas con sus propios intereses y los de las grandes corporaciones económicas extranjeras. Solo por citar tres casos emblemáticos de estos sistemas alternativos, tenemos a Venezuela, Ecuador y Bolivia, que han generado novedosas instituciones políticas que obedecen a la necesidad de adecuar la función de gobierno a los intereses de las mayorías, a través de formulas que se condensan en las transformaciones de las Constituciones Nacionales.

En cuanto a la economía, no es de extrañar que durante las décadas de los ochenta y noventa, los economistas formados a la sazón de los Chicago Boys, pretendieran desarrollar en América Latina las estrategias necesarias para abrir los mercados nacionales a las importaciones con bajos aranceles y a la implantación de las grandes transnacionales, bajo la premisa de la integración económica y la estrategia del “libre comercio”. Claro, ¿Qué tan libre se puede ser sin poseer igualdad de oportunidades? Definitivamente la libertad es precedida por la igualdad.

Por otra parte, se crearon las Catedrales de la evangelización neoliberal en los países latinoamericanos. Al respecto comenta Varsavsky en la página XVI del citado libro: ”Recuerden también que acaba de inaugurarse el Instituto de Enseñanza Superior de Administración IESA, fundado por empresas privadas –la Creole y otras- con el auxilio técnico de cinco universidades norteamericanas y apoyo financiero de la Ford, para impartir una enseñanza moderna y eficiente, con las últimas técnicas de management, uso de computadoras, racionalización de oficinas, etcétera. Este instituto competirá ventajosamente con otro análogo que tiene el Gobierno, a pesar de que en el futuro, los cargos de responsabilidad en la administración pública y privada serán ocupados por graduados del IESA, muy eficientes, pero con una mentalidad formada según los valores y hábitos norteamericanos. Es innecesario explicar los alcances políticos que pueden tener estos dos ejemplos”.

Que visionario fue al escribir Varsavsky estas frases, tomando en consideración que éste cita corresponde a la transcripción que se hiciera de una charla pronunciada en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela en junio de 1968, pues actualmente aún sigue prevaleciendo en las preferencias de nuestros gerentes públicos, la formación en los programas del IESA. Frente a ello, quisiera retomar mi idea central, ¿Cuál es el rol de las instituciones que pretenden formar a los nuevos servidores públicos en Venezuela, frente a la necesidad de hacer soberano tal proceso de formación? Varsavsky continúa proponiendo que en las discusiones sobre las alternativas para el desarrollo de las ciencias, hay, de forma simplificada, al menos tres estrategias:

1. Fósil o reaccionaria pura;
2. totalitaria, estalinista estereotipada;
3. reformista, Desarrollista; y,
4. Rebelde o revolucionaria.

Tomando esta clasificación, podemos revisar las diversas alternativas que se nos presentan. La izquierda radical que se ha formado en Venezuela –parte de la cual está en las filas de la oposición al gobierno-, ha desarrollado durante varias décadas prácticas informales de esta estrategia denominada fósil o reaccionaria pura, en donde al menos en mi experiencia personal, me inició en las lecturas de las obras de Lenin, Marx y Engels, y me conllevaron a convivir entre los libros y las armas, las banquetas de una plaza para leer en colectivo y armarse de argumentos, y los matorrales que sirvieron para aprender a defender en armas nuestros argumentos. Por cuanto a la alternativa totalitaria, tenemos muchos que se formaron en la antigua URSS y propusieron transformaciones descontextualizadas para la búsqueda de alternativas frente a la expansión del neoliberalismo en Latinoamérica, no avanzando en la búsqueda de aquellas que atendieran nuestras propias necesidades y expectativas.

En cuanto a los reformistas o desarrollistas, tenemos muchos ejemplos en la actualidad, tal es el caso de los programas que se ofrecen en convenio con instituciones extranjeras y universidades venezolanas, que buscan tras las trampas de los estudios de la gobernabilidad o el buen gobierno, desarrollar habilidades y destrezas en los servidores públicos como sujetos-objetos de estos programas, en donde el contexto político, económico y social son temas no tratados, y la ética solo responde a la necesidad de una conducta proba y no a la búsqueda de la justicia y la inclusión social. Sencillamente se reproduce esa visión instrumental, tecnocrática que solo atiende a una parte de la necesidad de la formación de los servidores públicos, dejando a un lado el compromiso político con el desarrollo de la función pública.

Sin embargo, en referencia a la alternativa rebelde que es “intransigente ante los defectos del sistema y ansiosa por modificarlo a fondo”, son pocas y poco conocidas las experiencias. Por ello, es necesario el desarrollo de la nueva institucionalidad, fundada en los principios de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y las directrices estratégicas de los Planes Nacionales de Desarrollo, fundamentalmente el Proyecto Nacional Simón Bolívar.

La escuela rebelde, debe revelarse frente a las diatribas reformistas que se tratan de impulsar desde las Catedrales del Neoliberalismo. Y esto dependerá en gran medida del compromiso de las instituciones que conforman la Administración Pública y la toma de conciencia de la necesidad de una nueva institucionalidad. Premiar y valorar lo nuestro, y abrirse a la necesidad de generar transformaciones profundas es parte fundamental del compromiso institucional. Guiar su gestión por los parámetros constitucionales e institucionales que se emanan desde el ejercicio de la planificación central es imprescindible. Por ello, en este proceso de transformación, es fundamental la vinculación entre la instituciones formativas del nuevo servidor público y la Administración Pública, considerando la necesidad de generar, tal como lo propuso hace más de quince años la COPRE, una escuela de gobierno, pues se pretende formar a los servidores públicos, y del gobierno.

Por otra parte, el desarrollo de la investigación es perentorio e impostergable, pero no bajo los parámetros tradicionales de las ciencias extranjeras, que han colonizado el desarrollo de las ciencias en Venezuela. Es indispensable ser congruentes con los valores que impulsamos, sobre todo la participación y el protagonismo de las comunidades. Proyectos de investigación que estudien, documenten realidades, creen alternativas, de forma colectiva y con la inclusión de los otros como sujetos sociales activos dentro del proceso de investigación debe ser promovido, sin menoscabo de las creaciones individuales, pero promoviendo el desarrollo ínter y transdisciplinario de grupos de investigación. Hay que vencer el miedo a equivocarnos y aplicar la máxima Robinsoniana de “inventamos o erramos”, con el firme propósito de hacer la escuela rebelde, pues es a través de la actividad investigativa que se generan nuevos enfoques, experiencias, y conocimiento.

Vayan aquí, algunas reflexiones de lo que considero debe guiar a futuro las instituciones que pretende ser referencia de formación del nuevo servidor público. Dependerá, obviamente de la voluntad de los que deciden el curso de la formación del nuevo servidor público. En ellos, radica la responsabilidad de errar o fracasar. Esperemos apuntar hacia la dirección correcta, y no sigamos desviando el curso de las instituciones formativas de funcionarios públicos, hacia objetivos personalistas y descontextualizados de la realidad que hoy, demanda la formación de los que deciden no sólo el devenir de la Administración Pública, sino el desarrollo del proyecto de país, que al parecer ha encontrando como obstáculo aún infranqueable, a un funcionariado público que en su mayoría, no rema hacia el destino que conduce hacia la construcción del socialismo bolivariano.

Efraín, no haga leña del frondoso árbol retirado. Sobre Müller.

Lamentablemente, es un artilugio muy propio de la construcción identitaria con base a la otredad, esa especie de dialéctica de negación para definir identidades políticas. No soy lo que soy, sino no soy lo que ellos son. Fácil, esa artimaña muy liberal por cierto, de describir lo que eres negando a aquellos que no son parte de tu grupo de referencia. Quizás por eso, debe ser penado con mayor ahínco aquellos que se van, pues en palabras de G.W. Bush “Sin no estás conmigo, estás contra mí”. El anuncio realizado por el profesor Müller, obedece a lo que él enfática y muy claramente precisó: “me cansé de ver más de lo mismo”. Quizás su decisión radical, la podemos enmarcar dentro del grupo de preocupaciones que se vienen manifestando desde dentro de las reuniones de los consejos comunales, las camionetica, el metro, los monólogos de taxistas; hasta las preocupaciones de un embajador, reunión de intelectuales en el CIM, por cierto actualmente sufriendo de mengua presupuestaria –pase de factura por criticar (¿?). Creo que si de algo carece este proceso revolucionario es de tolerancia a la crítica. Es recurrente el tildar de “contrarrevolucionario” “agente de no sé qué organismo” “escuálido” “derechista endógeno” “boliburgués”, entre otros adjetivos, para querer ocultar con una palabra muchas fallas del que adolece el gobierno. Sin embargo, somos cómplices en gran medida silentes, de una casta de nuevos ricos que nacen a la sombra de arrimarse a diversos predios del gobierno, y a veces nos tenemos que colocar un pañuelo en la boca mientras pasa el hedor cuarto republicano que nos recuerda que algunas cosas no han cambiando, y efectivamente siguen siendo más de lo mismo. Al profesor Müller, lo considero un estratega político, pues no solo conoce la política desde su teoría, sino desde su práctica. Recordemos en las elecciones regionales su postura frente a la decisión de apoyar algunos candidatos como Falcón, que a la vuelta de meses, le dieron la razón a su desconfianza y aseveraron su olfato político. Contribuyó notablemente a tejer dentro de las redes del PSUV a un conjunto de actores y organizaciones que sumadas, fortalecían al proceso, y las discusiones y estrategias en torno a la campaña electoral del año pasado, fue una muestra de su capacidad política para tomar las riendas estratégicas del partido. No comparto contigo estimado Efraín, tu afirmación de “poco fructífero” en cuanto a sus aportes desde la vicepresidencia del PSUV. Sería de pensarlo, el fustigar verbal y políticamente a Müller, creo sería una doble pérdida, pues en una suerte de “comité d´ ancianité”, sus contribuciones aún pueden ayudar a orientar el proceso revolucionario. Invito a reflexionar, como en este espacio afortunadamente se realiza, sobre la salida de esta pieza clave dentro del PSUV, y el impacto que va a tener en grupos de intelectuales que aún ven en el proceso revolucionario, una esperanza para el fortalecimiento de las izquierdas continentalmente y en el mundo. Sobre todo este año, donde la dinámica electoral nos impone el reto de sumar y no restar. Gracias a Dios que tenemos la oposición bizarra que aún domina los espacios disidentes a Chávez! Esa suerte siempre tiende a cambiar, y aunque no se avizora cercana, de llegar, creo que estaríamos en graves aprietos, pues mientras algunos estarían raspando la olla presupuestaria y embolsillándose lo que quede del botín, otros estaremos asegurando trincheras de combate.