jueves, 22 de marzo de 2012

EN RESPUESTA A ARMANDO BRIQUET

El pasado miércoles, en el diario El Universal publicaron una entrevista a Armando Briquet titulada "Briquet: Ventaja de Chávez de 30 puntos "es otra mentira más". En el texto, se pudo leer lo siguiente: "Ninguna elección en Venezuela ha quedado con ese resultado que ellos pretenden decir que está sucediendo, señaló sobre los de 20 a 30 puntos de ventaja que el chavismo se adjudica".

Al respecto, es importante aclarar, que el mentiroso es Armando Briquet. En primer lugar, el diputado ignora por completo cuales han sido los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Venezuela. Me cuesta creer que el Jefe de la campaña de Henrique Capriles, no nocozca tal información, sin embargo, le doy el beneficio de la duda. Recordemos los últimos eventos comiciales, en nuestro país, para refrescar la memoria y precisar que en todas las elecciones en las cuales ha participado en presidente Hugo Chavez, la ventaja sobre el contendor inmediato, oscila entre 16 y 30 puntos porcentuales de diferencia.

En las elecciones de 1998, en la primera en la que participa nuestro actual Presidente, los resultados fueron los siguientes: Hugo Chávez 3.7 millones de votos (56.2%)% y Salas Römer 2.6 millones de votos (31.5%). Haciendo uso de la más básica y elemental matemática, podemos precisar que la diferencia a favor del presidente Chávez fue 16.23%, y para el momento, obtuvo la segunda votación mas alta de la historia democrática contemporánea de Venezuela.

En las elecciones del 2000, producto de la necesaria renovación de los poderes públicos constituidos por el voto popular, después de la promulgación de la nueva Constitución, el Presidente Chávez tuvo que confrontar a su antiguo compañero de rebelión y celda, Francisco Arias Cárdenas. A pesar de la agresiva campaña de Arias, y de significar para el momento una ruptura entre los líderes del 4 de febrero, nuevamente el Presidente Chávez salió victorioso. En esta oportunidad los resultados fueron los siguientes: Hugo Chávez 3.8 millones de votos (59.76%) y Arias Cárdenas 2.4 millones de votos (37.5%). La diferencia en esta oportunidad fue de 22.2%. Con estos resultados Chávez desplazó a Jaime Lusinchi (AD) quien había obtenido el mayor porcentaje de votos de la historia democrática contemporánea del país con un 56.72% de los votos válidos.

En las elecciones presidenciales de 2006, los resultados como usted ha de suponerse, no fueron distintos. Seguramente mi estimado diputado Armando Briquet, si tendrá recuerdos más frescos de esta elección. El contendor de Chavez fue Manuel Rosales, al que 4.3 millones de electores venezolanos (36.9%) le dieron su voto, mientras que el Presidente reelecto obtuvo 7.3 millones de votos (62.8%). En esta oportunidad, el Comandante Presidente Hugo Chávez no solo obtuvo una aplastadora victoria sobre su contendor (26 puntos de ventaja), sino que superó su propio récord electoral, posicionándose como el candidato más votado de la historia venezolana, y con los porcentajes más altos.

Hay algunos elementos que especulando, han causado en Briquet lo que en sicología política se denomina deprivacion relativa, referido al impacto que puede generar en un individuo o en un colectivo, la no satisfacción de las expectativas. El primero de ellos, es el notorio incremento que elección tras elección ha tenido la votación a favor del Presidente Chávez, la tendencia siempre ha sido a la alza. Algún lector atento podrá aducir que no he hecho referencia a las otras elecciones celebradas en nuestro país. Y es que sería una torpeza querer comparar los resultados de elecciones de otra naturaleza con unas presidenciales, por la fuerte cultura presidencialista de nuestra sociedad venezolana (y en gran medida en toda latinoamérica).

En segundo lugar están los últimos resultados de los estudios de opinión, a lo que Armando denomina las encuestas de power point, en un claro ataque al mensajero y no al mensaje. Como dice la canción, no fue una, sino dos, y tres y hasta cuatro las encuestadoras que han dado a conocer sus resultados, las que precisan una marcada diferencia a favor de Chávez (por cierto que llama la atención el silencio de Datanalisis... ¿Porqué será?).

En tercer lugar, están las evidentes y notorias imprecisiones del mensaje del candidato. No solo le bastó enfilar sus comentarios xenófobos contra los europeos, sino que recientemente cargó sus baterías contra los obesos y los adultos mayores. Sumado a tus imprecisiones Armando, hacen una excelente pareja, política por supuesto.

EN RÁFAGA

POLICATURISTAS
"El que camina bajo la lluvia se moja" reza un refrán, muy sabio como todo lo que contiene la cultura popular. Recientemente, ha llamado la atención del sistema político venezolano, las constantes caricaturas con contenido político que han sido publicada en los medios impresos y digitales, y ahora hasta son difundidas por la televisión. Tras las caricaturas hay caricaturistas, obviamente, por lo tanto lo que se expresa en las caricaturas son responsabilidad de quien las realiza.

Ahora bien, quien opera bajo los códigos de la política, debe ser considerado como un actor de la política, y sobre todo si su mensaje se difunde por los medios de comunicación. Por ende, entra en la arena política donde las relaciones son agrestes y la dinámica altamente polarizada. Entonces, seguir considerándolos como simples caricaturistas con un humor algo extraño, sería políticamente incorrecto. Se convirtieron en algo así como en poli-caricaturistas.

PERIODISTA COMPROMETIDOS CON EL PAIS
Para las elecciones presidenciales, aún la oposición no ha manifestado que se respetarán los resultados, a solo 199 días de la realización de los comicios. Esto pareciera ser una estrategia opositora de tener un “Plan B” frente a una posible derrota electoral. Todo ello muy a pesar de haber contado con el apoyo técnico del CNE en el proceso de las elecciones internas que se celebraron la segunda semana de febrero.

Por ello, mi propuesta para los periodistas es la siguiente: Dentro de las preguntas que se le formulen a líderes opositores, y en especial a quienes conforman el comando de campaña de Henrique Capriles, incluyan la interrogante sobre si se va a respetar los resultados aun siendo derrotados el 07 de octubre.

Si algo se debe reconocer a Manuel Rosales, fue el haber aceptado su derrota y reconocer que no hubo fraude en las elecciones presidenciales de 2006. Recordemos que nuevamente se pretendía desconocer los resultados y llamar a fraude. Los meses por venir serán, tal como habíamos señalado en artículos anteriores, de alta conflictividad política. Ustedes, amigos periodistas, tienen un rol privilegiado en la precisión del mensaje opositor. Optimícenlo a favor de la democracia.

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