viernes, 12 de julio de 2013

¿QUIÉN VA A GANAR EL 14 DE ABRIL?


Responder a esta pregunta, implica hacer un ejercicio reflexivo de los antecedentes más cercanos al  momento electoral al que asistiremos exactamente dentro de una semana, el próximo domingo. Todas las encuestadoras, han dado resultados que van desde las menos optimistas, con márgenes de victoria entre 7 y 9 puntos porcentuales, hasta las más optimistas que marcan una diferencia entre 17 y 20 por ciento. Al momento en que se dieron a conocer, marcan una tendencia muy clara. Por ello, no tengo dudas de mi respuesta. Va a ganar Maduro. Pero, ¿Cualquier victoria es suficiente? Definitivamente no.
Imaginemos por un instante el siguiente escenario: Maduro gana por una estrecha ventaja. Hay una variable importante a considerar en este escenario: los ataques previos al CNE y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. La oposición pareciera estar adelantándose a visualizar esta posibilidad como la más factible, pues ya lo hemos escuchado en diversos análisis que han venido haciendo los opinadores de derecha. Maduro gana con un “final de fotografía”.
En este escenario, un CNE y una Fuerza Armada Nacional Bolivariana convertidos en blancos de ataque, le abren las compuertas a su derrota con ganancia, o sea a que la derrota abra el paso a un conflicto social agudo. En otros espacios, he precisado que una de las pérdidas más sensibles para la oposición ha sido la calle, ya no tienen capacidad de convocar paros efectivos, ni concentraciones a la usanza del 2002.
Pero una derrota cerrada, con poca ventaja para Nicolás, les va a permitir acentuar su siempre carta bajo la manga, el fraude electoral. Contra el Comandante Chávez, la tesis del fraude era fácilmente desmontable, pues sus victorias siempre fueron con mucha ventaja sobre su contrincante más cercano, obligando siempre al contrario a aceptarla sin cortapisa.
Por ello, la victoria de Nicolás debe ser indiscutible, contundente, en palabras de nuestro Comandante “tan clara como la luna llena”, para frenar cualquier plan desestabilizador que quiera motorizar la oposición. Y este objetivo se logra afinando y garantizando altos niveles de organización electoral. Uno de los saldos más importantes del 07 de octubre, fue justamente el organizacional, donde la estructura político electoral del Gran Polo Patriótico permitió nuevamente una victoria monumental, con un bajo nivel de abstención, y un margen que frenó cualquier plan que existiera para desconocer los resultados electorales.
Contra las pretensiones antidemocráticas, la mejor alternativa siempre será más democracia, más participación, más organización, más movilización. Así se demostró aquel 13 de abril. Así debe seguir siendo.
Seguimos en contacto por twitter a través de mi cuenta @farith15.

Publicado el 07 de abril en el Diario La Región

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