domingo, 17 de enero de 2016

UN SUPOSITORIO PARA EL DOLOR DE LA MUERTE

La pasada rendición de Memoria y Cuenta del Presidente Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional, cumpliendo con el artículo 237 de nuestra Constitución Nacional, dio una nueva oportunidad para Henry Ramos Allup, Presidente de la Asamblea Nacional y máxima expresión del cambio pregonado por la oposición, expresara sus opiniones. En esta oportunidad no fue Bolívar el sujeto de su verbo despreciativo, sino las víctimas de los actos terroristas dirigidos por Leopoldo López en el primer semestres de 2014.

En medio de su miope visión, escupió con odio “el tal muerto de la guaya fue uno”, para luego agregar que “los muertos se produjeron cuando hubo represión” con la intensión de seguir ocultando a los asesinos y los verdaderos sucesos. Al protestar los familiares de las víctimas de las guarimbas desde las tribunas del hemiciclo protocolar del Palacio Legislativo, el presidente de la Asamblea Nacional no se le ocurrió algo más brutal que mandarles a introducirse un supositorio de moringa para calmar el dolor que causa la muerte de sus esposos, hijos, padres y madres. Que bárbaro.

Pretendo en este corto artículo recordar los 43 muertos, sus causas y agregar 6 venezolanos más que fallecieron en esos sucesos, y que no fueron considerados por los organismos nacionales encargados de la investigación. Estas consideraciones están más ampliadas en el libro de mi autoría “Plan Guarimba, expresión de odio contra el pueblo”, editado paradójicamente por la Editorial Willian Lara de la Asamblea Nacional. 

Clasificando las causas de los 49 muertos en las guarimbas hallamos lo siguiente: 9 personas mueren al ser víctimas de barricadas o trampas colocadas por los terroristas dirigidos por Leopoldo López: Luis Gutiérrez, Deivis Durán, Eduardo Anzola, Elvis Durán, Doris Lobo, Julio González, Johan Pineda, Edgar Campos y Edgar Pérez.

13 personas mueren cuando intentaron pasar por barricadas o retirarlas: Gisella Rubilar, José Amaris, Acner López, Giovanni Pantoja, Antonio Valbuena, Arturo Martínez, Ramzor Bracho (responsable privado de libertad), José Guillén, Adriana Urquiola (responsable privado de libertad), Miguel Parra, Francisco Madrid, Jotaka Valera y Jorge Colina.

3 personas murieron al ser agredidas defendiendo una barricada: José Méndez, Mariana Ceballos, Argenis Hernández. 10 personas mueren por violencia política de diferente signo: Roberto Redman, Génesis Carmona, Wilmer Carballo, Daniel Tinoco, Angelo Vargas, Guillermo Sánchez, Juan Labrador, Jhon Castillo, Wilfredo Rey, José Darma. 2 personas mueren por acoso en sus casas o no poder llegar a centros asistenciales (hasta ahora plenamente identificadas): María Julieta Heredia, Luzmila Petit de Colina. 4 personas mueren de forma accidental mientras participaban en las guarimbas: Jimmy Vargas, Franklin Romero, Roberto Annese, Jonathan Martínez. 

1 persona por determinar: Joan Quintero, 1 persona asesinada en los hechos sin vinculación directa a las guarimbas: Juan Montoya (responsable privado de libertad); y 6 personas por disparos atribuidos a cuerpos de seguridad: José Márquez (atribuido a la GNB, 7 efectivos en investigaciones), Geraldine Moreno (atribuido a la GNB, 7 efectivos en investigaciones), Bassil Da Costa (atribuido a un efectivo del Sebin privado de libertad), Glidis Chacón (atribuido a la Policía de Chacao; 3 efectivos privados de libertad), Josué Farías (aun en investigaciones preliminares, pues se presume que el arma no pertenecía a un funcionario policial o militar) y Jesús Acosta (atribuido a un efectivo del CICPC ya detenido).

Si hacemos un resumen, determinamos que 41 personas murieron producto de actos terroristas desarrollados en las guarimbas, 6 fueron producto del exceso policial y militar, y 2 por causas indirectas asociadas. Además de ellos, la Fiscalía precisa de la dolorosa cifra de 873 personas lesionadas en estos hechos, donde hubo mutilados, quemados, heridos, afectados por el odio fascista.

¿Quiénes fueron los causantes de la mayor parte de las muertes? Quienes siguieron los designios de Leopoldo López, ese que la oposición pretende desligar de sus responsabilidades de dirigir actos terroristas que enlutaron a tantas familias venezolanas. Pretenden dejarlo libre de culpas con una anunciada Ley de Amnistía, a todas luces violatoria de la Constitución que protege a quienes han sido víctimas de crímenes de lesa humanidad y violación de derechos humanos. 

Las víctimas de las guarimbas, fueron objeto del cinismo indolente de quien personifica el liderazgo renovado, nuevo, distinto, que oferta la oposición. Ramos Allup pretendió banalizar las muertes que causaron quienes dirigidos por el desespero antidemocrático y criminal de Leopoldo López colocaron guayas, regaron aceite, empuñaron armas para disparar contra el prójimo, contrataron mercenarios para seguir intentando por vía no democrática de acceder al poder político y derrocar al Presidente Nicolás Maduro. Esos son los que hoy ofertan el cambio, la justicia, la prosperidad, el respeto, la unión. Desde este humilde espacio mi solidaridad con las víctimas de las guarimbas, y mi rechazo absoluto a quienes pretenden lastimar su dolor.