lunes, 23 de julio de 2012

LA VIGENCIA DEL PLAN B

Hace casi un año, publiqué un artículo, donde aseguraba que la oposición guardaba bajo la manga la carta del Plan B: atacar el proceso electoral y al CNE. Hoy, considero que se abren otros escenarios que van en el mismo sentido: retirar el candidato antes del 07 de octubre, a sabiendas de una derrota inminente, para generar un estado de conmoción nacional e internacional. Revisemos algunos elementos que nos remiten a las elecciones parlamentarias del 04 de diciembre de 2005.

Aquella elección
Hagamos un poco de memoria sobre los argumentos que la oposición utilizó en aquella oportunidad: 1) Desconfianza, 2) Imparcialidad, 3) Intransparencia del CNE, y 4) desconfianza en el proceso electoral. Incluso, el actual gobernador de Táchira, quien para el momento era Secretario General de COPEI, ¡solicitaba que fuesen diferidas las elecciones! En aquella oportunidad el alegato quiso ser barnizado con la voluntad popular afirmando que los venezolanos no acudirían a unas elecciones que le generaban desconfianza. Lo que no precisaron es que al hacer referencia a los “venezolanos”, se referían a ellos mismos.

Hay que recordar que frente a las solicitudes de la oposición, el CNE actuó satisfaciendo las solicitudes que le hicieran los diversos candidatos opositores: eliminación de las máquinas captahuellas, aumento de las máquinas electorales a ser auditadas (del 10% al 45%), y borrar la memoria de las máquinas electorales una vez finalicen las elecciones.

Cinco años después, deciden participar, pidiendo que se volviese a regir el proceso electoral bajo aquel marco normativo que motivo su retiro en las elecciones de 2005, y aceptando el uso de las captahuellas. Lo que queda claro es que la intención de la oposición no fue tener mejores condiciones normativas para participar en el juego electoral, sino generar una crisis institucional, afectando la legitimidad de la Asamblea Nacional. 

Las condiciones actuales con aderezos adicionales
La oposición, nuevamente pretende atacar la transparencia del CNE. E incluso, Teresa Albanes alertó sobre está situación hace una semana, pues nuevamente se pretende deslegitimar al árbitro electoral. Directores de medios de comunicación, líderes opositores, sectores abstencionistas, empiezan a desarrollar una ofensiva de mayor magnitud hacia el CNE, atacando tanto a los rectores como al proceso electoral.

Pero hay un aderezo adicional en esta oportunidad, y es la disposición del Rector Vicente Díaz de asumir dentro del seno del ente comicial, la defensa de los intereses del sector oposición. Considero que potencialmente pudiese ser un factor que legitime un escenario de retiro del candidato de oposición de la contienda, y su resonancia en los medios internacionales pudiera agudizar un estado de conmoción dentro de la comunidad internacional.

La inmadurez política
Sin embargo cabe la duda, de si esa misma oposición antidemocrática del 2005, sigue rigiendo el proceso de toma de decisiones dentro de la MUD. En aquella oportunidad de 2005, quienes dieron el primer paso en el retiro del proceso electoral fueron AD y COPEI, quienes luego de no hacer siquiera campaña electoral a favor de sus candidatos, tomaron la iniciativa de retirarse, seguido luego por el restante de los partidos opositores.

Pero AD y COPEI dan ese primer paso, pues eran dentro de la oposición los partidos con menores probabilidades de éxito. En esta oportunidad, sabemos lo que está arriesgando Primero Justicia, y una derrota de su candidato le generaría un debilitamiento importante dentro de la oposición, perdiendo parte del terreno ganado durante estos años. Además, una oposición que pretende apalancarse con documentos forjados para a través del escándalo lograr la atención del sector militar del país, demuestra aún importantes niveles de inmadurez política.

Quedan 79 días para las elecciones presidenciales, donde luego de darse a conocer diversos resultados de sondeos de intención de votos, se está marcando una tendencia electoral a favor de la victoria del presidente Chávez. En la medida que se acerca el 07 de octubre, mayores son las voces que pretenden deslegitimar al CNE desde afuera, y peligrosamente desde adentro. La oposición en Venezuela ha tendido en otros momentos de la historia contemporánea a asumir conductas contrarias a las reglas del juego democrático. Esperemos sea este episodio una excepción, y como se los recomendó Felipe González asuman que: “la esencia de la democracia es la aceptabilidad de la derrota”.

GOBERNAR OBEDECIENDO

Es una entelequia gobernar con el pueblo? ¿Forma parte de un articulado mensaje demagógico decir que se puede gobernar obedeciendo? ¿Sigue siendo imposible, como lo planteo Robert Dahl el desarrollo de una democracia participativa? Una de las bases fundamentales que soporta nuestra Constitución y el andamiaje legal que se ha desarrollado posteriormente, es una nueva concepción de democracia. 

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos importantes que se han realizado desde el gobierno nacional, que comprenden desde un conjunto de nuevas normas, instituciones innovadoras, hasta importante disposición de fondos y recursos, no se ha logrado trascender hacia los gobiernos locales. Y es en las instancias políticos territoriales más cercanas al ciudadano, donde la democracia participativa es más efectiva. 

Tres décadas de exitoso desarrollo ha tenido el presupuesto participativo en Brasil, la agenda local como expresión de la planificación colectiva de Reino Unido, el proyecto de turismo comunitario chileno en Panguipulli, las innovadoras formas de toma de decisión en los cantones suizos, y las experiencias que paulatinamente se han venido desarrollando en nuestro continente, son muestras de que si es posible consolidar formas participativas de gestionar los asuntos públicos. Pero es de notar que todas estas experiencias tienen un factor común: Existe voluntad política, recursos limitados, y se han desarrollado en la gran mayoría de los casos por los gobiernos locales. 

En nuestro país, la situación es inversa, pues ha sido por la voluntad del gobierno nacional que se han apoyado planes, programas y proyectos orientados al fortalecimiento de la capacidad de organización y autogestión. Frente a la cada vez más organizada comunidad los gobiernos municipales, no puede seguir reproduciendo las clásicas prácticas de gobernar. ¿Quién conoce más que las propias comunidades cuáles son sus necesidades, potencialidades, debilidades? ¿Acaso no existe el talento humano suficiente para poder resolver colectivamente estos problemas, desde su diagnóstico, ejecución, control y evaluación? 

Vamos a puntualizar algunas de las ventajas de ejercer un gobierno que obedezca el mandato de las comunidades: 

1. Mayor legitimidad. Un gobierno que es ejercido de forma colectiva y obedeciendo el mandato popular, goza de mayor aceptación, pues en el ejercicio colectivo del poder, los aciertos y errores son compartidos. Emulando a Frei Betto, 'Prefiero correr el riesgo de equivocarme con el pueblo que tener la pretensión de acertar sin el''. 

2. Mayor asertividad en la distribución de recursos. Un gobierno que incluye al poder popular en el diagnóstico, planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de la gestión de los fondos públicos (sobre todo en lo relacionado a obras), es mas asertivo, pues no es sólo un ingeniero el alcalde, o un concejal quien decide hacia dónde van los recursos, sino que es la colectividad. De ahí la potencia del presupuesto participativo! 

3. Mayor transparencia en la gestión. Es mucho más transparente una gestión donde las comunidades organizadas, conocen cómo, dónde y cuánto se va a invertir los recursos de los gobierno locales. Así las comunidades están más informadas e involucradas con el control social de los presupuestos locales. 

4. Mayor control social sobre la gestión. Con un gobierno inclusivo el control social sobre la gestión sería mayor, por lo que los niveles de corrupción tenderían a reducir, así como la apuesta a gerentes o directores ineficientes. 

5. Menores niveles de conflictividad. ¿Quién puede acusar de ineficiente a un gobierno local que ejerce las funciones de gobierno colectivamente? Si somos eficientes somos “todos” eficiente”, sino de lo contrario la responsabilidad será compartida. 

6. Mayor calidad en la competencia por el poder. Bajo este principio de gestión participativa, la oposición solo tendrá cabida en la medida en que su programa de gestión sea más atractiva y complemente la gestión actual. Se reduciría las oportunidades hacia los candidatos demagogos, o aquellos que sólo se alimentan de los conflictos generales (chavismo/oposición por ejemplo), y se elevaría la calidad de los candidatos a alcaldes. Tendrían mucho más probabilidad aquellos que ofrezcan capacidad y eficiencia, que otros que sólo articulen un discurso “in”. 

Un gobierno participativo será posible en la medida en que exista voluntad y decisión de empoderar las comunidades, diseñando las estrategias adecuadas para impulsar el ejercicio del poder de forma colectiva. El andamiaje normativo actual lo permite, y facilita las acciones para el desarrollo de una nueva gestión de lo público. 

Culmino respondiendo a las interrogantes con las que se inició este artículo: No es una entelequia gobernar con el pueblo, no se trata de un mensaje demagógico, y si es posible una democracia participativa. Como dijo el joven eterno “seamos realistas y hagamos lo imposible”.